martes, 2 de octubre de 2012

El silencio de la guerra

El silencio repta entre las tumbas de los que ya no pueden decir nada. Refleja el frío y la soledad. En el silencio no caben los estallidos de las bombas ni los gritos de los desesperados. El silencio lo envuelve todo cuando ya no queda nada.

En una guerra lo más difícil es encontrar un resquicio de paz. Día y noche aúllan los cañones como si no fuese a existir un mañana, las balas resuenan en los callejones perdiéndose en lugares a los que no debieron llegar jamás y los soldados cantan, gruñen y gritan para intentar olvidarse de la muerte y el dolor. En las casas solo se escucha el tiritar de los niños y los rezos de sus padres. Pero al final siempre llega el silencio, y viene empapado de llanto y envuelto en una mortaja. En los cementerios de la guerra reina la calma, la quietud y el frío. Los gritos se reflejan en las lágrimas que ruedan por las mejillas de los que pueden pero no quieren gritar, la tragedia se presenta tallada en las lápidas de piedra y la esperanza crece en los bordes de los caminos en forma de ciprés. Mientras tanto, tras los muros, continua el caos.

Existe, sin embargo, un silencio aún más doloroso. Un silencio que descansa en sillones de cuero y viaja en coches de lujo, un silencio que decide cuantos han de morir y hasta cuando se puede llorar. Este silencio no exige el final de los conflictos, espera y mira para otro lado; y ,mientras miles de voces claman por su actuación, el devuelve indiferencia. En Siria han muerto cientos de personas y a los gobiernos les interesa mucho más la prima de riesgo o el referéndum de independencia catalán. Callan y obligan a callar a quienes intentan divulgar la barbarie. Reparten bozales para que las pequeñas voces que protestan se queden quietecitas y no se enteren de lo a gusto que se está sin molestarse en sentir lástima, ansias de justicia o deseos de paz. Mientras tanto, los cementerios de la guerra se seguirán llenando de mudos tristes y oradores muertos.


martes, 1 de marzo de 2011

Tus costuras

La cenefa de tu costura se ha impreso en mi piel, me ha dejado una marca pequeña pero indeleble. Una señal aumentable, ilusionante y apasionante por prometedora y sincera. Ha marcado el inicio de un escalofrio que me recorre la espina dorsal, erizandome la sonrisa. Una herida con sabor a ron y a tabaco rubio.

lunes, 28 de febrero de 2011

Rabia

La tormenta ha vuelto a tirar por tierra toda la armonía. La inquietud que me presiona las sienes y me obliga a estudiarte ha vuelto está noche para traicionar todas mis promesas. Se me revuelven las tripas mientras la necedad flota a mí alrededor, como moscas olisqueando en la mierda. Y por mucho que lo intente, el olor penetra en mis creencias sacando el animal desbocado que guardaba encadenado entre el pecho y la espalda. La tormenta ha traído rayos, centellas, dentelladas y el caos. Y yo con la mirada perdida, las uñas hundidas en las mejillas, y la imaginación buscando un remanso de paz. Solo era una ilusión.

jueves, 3 de febrero de 2011

1/2

He recogido luz de los charcos de los callejones, la misma luz que del brazo iluminó nuestro Madrid. Prometí no volver a mirarte, pero cuando cierro los ojos, los tuyos se clavan en mi pecho y me astillan sin piedad todos los huesos. Y te apareces en mis sueños para amargarme las mañanas. Desayuno tu recuerdo, y me arranco las legañas maldiciendo tu nombre a gritos por todas las ventanas. Dame treinta minutos nada más.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Esencia del hombre tranquilo

Al encender el ultimo cigarro de la noche no puedo dejar de pensar en las balas que aún guardo en la recámara. Nunca he sido un jugador compulsivo, siempre reservo mis apuestas para jugarlas sobre seguro, y esta noche no fue una excepción. Me gusta ser reflexivo, no dejarme llevar, calcular la jugada y mantener siempre la cabeza fría. Pero a veces me encantaría ser un desalmado al que no le importa perderlo todo si piensa que el premio merece la pena. Seguiré siendo cauto, pero no descarto volverme loco (una vez al año no puede hacer demasiado daño). Mantengo mi esencia intacta.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ácido

Es tan absurdo que llega incluso a provocarme nauseas. Que no seas capaz de ver más allá de cuatro o cinco copas cargadas de nocturnidad y confusión me resulta deprimente, y lo digo yo que me he pasado el 90% de mis noches viendo luces donde solo había sombras y creyéndome Fred Astaire ,y aún así ,era capaz de saber en todo momento qué quería y como lo quería. Las oportunidades tienen fecha de caducidad y mi paciencia un límite que, dependiendo de las circunstancias, puede ser más o menos amplio. Solo mi ilusión inmensa por hacerme feliz a mi mismo me prohíbe vomitar al oír tu nombre. Solo mi locura contrarresta mi depresión.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mi pobre corazón...

Hoy he visitado el nicho donde aparqué mi corazón. Está bien, tranquilo, no me echa de menos. Se alegra de que haya dejado de sobresaltarle, de utilizarle de oráculo, de exigirle trote y pausa, de golpearle por orgullo, de hundirle las uñas por dolor… Está contento por haber conseguido abandonar su lucha contra la razón, aunque casi siempre salía victorioso… Está tranquilo, y mientras, la cavidad que dejó su ausencia se va llenando de ortigas y guijarros….