lunes, 28 de febrero de 2011

Rabia

La tormenta ha vuelto a tirar por tierra toda la armonía. La inquietud que me presiona las sienes y me obliga a estudiarte ha vuelto está noche para traicionar todas mis promesas. Se me revuelven las tripas mientras la necedad flota a mí alrededor, como moscas olisqueando en la mierda. Y por mucho que lo intente, el olor penetra en mis creencias sacando el animal desbocado que guardaba encadenado entre el pecho y la espalda. La tormenta ha traído rayos, centellas, dentelladas y el caos. Y yo con la mirada perdida, las uñas hundidas en las mejillas, y la imaginación buscando un remanso de paz. Solo era una ilusión.

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