miércoles, 22 de diciembre de 2010

Esencia del hombre tranquilo

Al encender el ultimo cigarro de la noche no puedo dejar de pensar en las balas que aún guardo en la recámara. Nunca he sido un jugador compulsivo, siempre reservo mis apuestas para jugarlas sobre seguro, y esta noche no fue una excepción. Me gusta ser reflexivo, no dejarme llevar, calcular la jugada y mantener siempre la cabeza fría. Pero a veces me encantaría ser un desalmado al que no le importa perderlo todo si piensa que el premio merece la pena. Seguiré siendo cauto, pero no descarto volverme loco (una vez al año no puede hacer demasiado daño). Mantengo mi esencia intacta.

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