miércoles, 22 de diciembre de 2010

Esencia del hombre tranquilo

Al encender el ultimo cigarro de la noche no puedo dejar de pensar en las balas que aún guardo en la recámara. Nunca he sido un jugador compulsivo, siempre reservo mis apuestas para jugarlas sobre seguro, y esta noche no fue una excepción. Me gusta ser reflexivo, no dejarme llevar, calcular la jugada y mantener siempre la cabeza fría. Pero a veces me encantaría ser un desalmado al que no le importa perderlo todo si piensa que el premio merece la pena. Seguiré siendo cauto, pero no descarto volverme loco (una vez al año no puede hacer demasiado daño). Mantengo mi esencia intacta.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ácido

Es tan absurdo que llega incluso a provocarme nauseas. Que no seas capaz de ver más allá de cuatro o cinco copas cargadas de nocturnidad y confusión me resulta deprimente, y lo digo yo que me he pasado el 90% de mis noches viendo luces donde solo había sombras y creyéndome Fred Astaire ,y aún así ,era capaz de saber en todo momento qué quería y como lo quería. Las oportunidades tienen fecha de caducidad y mi paciencia un límite que, dependiendo de las circunstancias, puede ser más o menos amplio. Solo mi ilusión inmensa por hacerme feliz a mi mismo me prohíbe vomitar al oír tu nombre. Solo mi locura contrarresta mi depresión.