Y cuando quise reaccionar ya era demasiado tarde para apartar mis ojos de tu sonrisa. No quise(ni quiero) reconocer mi absoluta devoción por las arrugas que asoman por tus mejillas cuando ries. Yo, que me he hecho a mi mismo, que me considero una persona dura, segura de si misma, autoconvencido para no dejarme arrastrar de nuevo, me encuentro con una persona que derrumba todos mis cimientos con una simple sonrisa...
Pero hay algo que me impide atreverme, que me impide sacarte a bailar, invitarte a una cerveza o pedirte que te quedes para siempre... ¿Miedo?¿Prejuicios? Quiza piense que no me quedan fuerzas para volverme a levantar. Pero como diria un buen amigo mio: "Tol, en peores plazas hemos toreado"
A si que eso, valor y al toro! (Bendita cornamenta y bendita muerte entre tus brazos)
No hay comentarios:
Publicar un comentario