Y recibi una mirada que congeló mi cordura para siempre, esos malditos ojos azules helaron el raciocinio del que siempre presumí. Y ahora, en mi locura, solo sueño con tus labios. Y me despellejo el corazon buscando el sentido que me deje olvidado en tus pupilas. Remo contra la corriente que me arrastra a tirarme de cabeza y estamparme contra el asfalto. No se cuanto tiempo sere capaz de mantener la calma. Malditos ojos azules.
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