miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mi pobre corazón...

Hoy he visitado el nicho donde aparqué mi corazón. Está bien, tranquilo, no me echa de menos. Se alegra de que haya dejado de sobresaltarle, de utilizarle de oráculo, de exigirle trote y pausa, de golpearle por orgullo, de hundirle las uñas por dolor… Está contento por haber conseguido abandonar su lucha contra la razón, aunque casi siempre salía victorioso… Está tranquilo, y mientras, la cavidad que dejó su ausencia se va llenando de ortigas y guijarros….